Un territorio que habla es un territorio que resiste y lucha

Un mapa es una realidad de interacciones que desde abajo empodera y transforma
( Las redes en el territorio frente al COVID19)

Por Pilar Cabré

(#QomAlphi es un proyecto presentado por Pilar Cabré en el laboratorio de proyectos del Diplomado en #InnovaciónDemocrática de #SantaFe y premiado en el concurso Fondo Semilla por @AsuntosDelSur y Fundación @BancoCiudad)

La elaboración de un mapa suele considerarse un actividad lejana para la ciudadanía. Un mapa suele estar hecho por otros, por “los que saben” o los que tienen las herramientas para georeferenciar y darles la forma oficial que necesitan los Estados. En la escuela nos enseñan a usarlos: el mapamundi político, el de la Argentina, e incluso el de América. Los coloreamos, marcamos y nombramos siguiendo lo que nos dicen. Sin embargo, no solemos preguntarnos cómo un pedazo de papel logra tanta importancia. Tampoco se hace demasiado hincapié en quién los hace y por qué, por qué usamos éste y no otro.

¿Qué pasaría entonces, si hiciéramos nuestros propios mapas? ¿Serían usados en las escuelas? ¿Alguien los miraría o tendría en cuenta?

Qom Alphi es un proyecto colectivo que integra más de 35 mujeres artesanas indígenas de la ciudad de Santa Fe, Argentina. El mismo surgió como iniciativa que buscaba reivindicar el trabajo artesanal de las mujeres y luchar por un precio justo de sus productos, no obstante, a lo largo de dos años de trabajo, el proyecto fue incursionando en nuevas problemáticas que afectaban a las mujeres involucradas y abriendo nuevos ejes de trabajo vinculados por ejemplo a educación, salud y género. En este sentido, en julio del año pasado empezamos a pensar en la posibilidad de articular con otras instituciones barriales que tuvieran alcance territorial sobre los barrios (lindantes) donde viven las artesanas: Santo Domingo y Las Lomas. Así fue, como consideramos que la propuesta de generar nuestra propia cartografía, con las instituciones presentes en ambos barrios permitiría articular esfuerzos y trabajar de manera colaborativa y solidaria en la resolución de conflictos comunes.

En agosto de 2019 junto al apoyo de Asuntos del Sur nos reunimos con las diferentes instituciones barriales y generamos un mapa de Las Lomas y Santo Domingo. Visto en comparación con otros mapas (los manzaneros municipales y las plantillas urbanas del municipio) no se parecen en nada, ya que a éstas les faltaban cuadras y callejones, prácticas y recorridos, lugares y sentidos. De este trabajo conjunto concluimos que teníamos problemas comunes y que podíamos apoyarnos entre todos para buscar soluciones.

Semanas después al mapeo se desarrolló, una primera reunión en el Centro de Atención Primaria de la Salud Las Lomas, donde muchos vecinos expusieron inquietudes acerca de cómo eran tratados en el mismo.

En diciembre hicimos una presentación formal del Mapeo Colectivo de Las Lomas y Santo Domingo. Dicho día las instituciones participantes propusieron seguir trabajando en pos de ejes identificados como primordiales, así fue que se organizaron algunas áreas de trabajo pensadas por temas: Alimentación, Educación Sexual Integral, Educación, Interculturalidad y Ambiente.

En la emergencia actual frente a la pandemia del COVID 19, cada una de estas áreas ha emergido con problemas estructurales que dejan entrever las condiciones materiales del barrio y las características étnico-raciales que lo componen. Creemos que sin dejar de ser críticos con el accionar estatal (por omisión) sobre un territorio postergado de la ciudad, este texto debe permitir reflexionar sobre la potencialidad del mapa como herramienta y el tejido que permitió identificar y afianzar junto al resto de las instituciones.

Durante el mes de Marzo, ambos barrios se vieron afectados frente al caso positivo en COVID19 de una mujer. Dicha noticia desencadenó una serie de actos discriminatorios hacia los miembros de la comunidad qom a la que ésta mujer pertenecía. Sin embargo, en trabajo conjunto con otras instituciones y a raíz de los lazos establecidos a partir del mapeo realizado pudimos articular diferentes acciones: relevar reclamos, traducir material de prevención al qom, abastecer de alimentos a la población del barrio, canalizar demandas por discriminación en otros lugares de la ciudad donde los miembros del barrio iban a atenderse o eran derivados, en fin, desarrollar múltiples estrategias configuradas en un rizoma de acciones.

A raíz de reclamos y de la insistencia de las diversas instituciones por los canales que conocían, logramos que diferentes instituciones de gobierno, se hicieran presentes, en mayor o menor medida y se responsabilizaran por las funciones que deberían asumir.

Este proceso no fue sencillo, claramente, consensuar entre tantas organizaciones, con visiones diferentes es una tarea fina, pero no imposible, cuando lo que mueve el entramado es la resistencia ante la desigualdad y el abandono.

Ahora bien, volviendo a la pregunta inicial ¿qué pasaría si hiciéramos nuestros propios mapas?

Desde Qom Alphi podemos decir que nos reconfiguraríamos como sujetos de acción, tejeríamos otros territorios, colectivos, y entenderíamos que más allá del papel más allá del material analógico, el mapa es una realidad de interacciones que visto desde esta perspectiva, pensada desde abajo, puede empoderar y transformar, pero sobre todo, dejar sentado que lo que pasa abajo no se nombra ni se ubica mejor que desde abajo. ¿Alguien los miraría, alguien nos miraría? Créanme que nos están mirando porque un territorio que habla es un territorio que resiste y lucha por lo que considera justo.

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